domingo, 11 de enero de 2026

𝐻𝑜𝓌 𝓂𝓊𝒸𝒽 𝓈𝑜𝓇𝓇𝑜𝓌 𝒸𝒶𝓃 𝐼 𝓉𝒶𝓀𝑒?

 
¿Cuánta vergüenza puede albergar tu alma?


Ah, ¿cuántos nos ha invadido ese sentimiento de miedo cuando esa persona te toma de la mano en plena calle? Miras a todas partes, avergonzado… esperando que nadie te haya visto, que nadie haya visto esa parte de ti que escondes con tanto furor.

Pero, ¿qué más puedes hacer? ¿Decirlo en voz alta? ¿Decir que tú… tú eres una persona queer? No… es mejor frustrarse, enojarse, porque parece denigrante tener que decir: "Mamá, soy…". ¿Si fuera heterosexual tendría que hacerlo? ¿Sentar a los que amo para decirles a qué género de personas me siento atraíd@?

Totalmente ridículo. Si me lo preguntas.

Como yo, hay muchos que nos refugiamos en filmes queer. Siempre termino llorando, y creo que es más por mí que por la historia. La mayoría tienen el mismo plot: dos chicos/as que se tienen que esconder y el resto lo sabe.

Antes —y bueno, ahora igual— quería que la comunidad sea vista como más que preferencias sexuales. Que un héroe salve el mundo y tenga subtramas brutales, y que de casualidad… sea gay. O una espía que tiene que robar la joya más cara del mundo, pasando por mil y un obstáculos, y de casualidad… sea lesbiana. A lo que voy es que me gustaría ver algo más que romances que terminan violentamente mal o idealizadamente bien. Porque yo no soy solo queer. Soy una persona, con todas las complejidades que eso lleva.

Aun así, no puedo evitar profundizar en todas esas películas que comparten trama, porque al final… son una realidad para muchos de nosotros. Más gente de la que ves a diario esconde sus besos, sus caricias y su intimidad. No todos somos celebridades, no todos tenemos carreras que perder. Pero todos compartimos la vergüenza de ser así.

Y lo impotente que me hace sentir. ¿Por qué soy yo la que se hunde en lágrimas por ser diferente? ¿Por qué ser "diferente"? No soy diferente a alguien heterosexual. No soy un depravado, ni un pervertido, ni un pecador. Los dos tenemos gustos y preferencias, amamos como se nos enseñó…

Muchos ven películas para recordar que el amor existe, que hay relaciones sanas. Pero las que nosotros tenemos solo reflejan la posibilidad de morir si vamos de la mano con alguien de nuestro mismo sexo. Ni ahora, ni la década pasada, ni hace mil años, podemos mostrarnos tal como somos.

Si me preguntan, no sé cómo cerrar este blog.
¿Qué les puedo decir… que vivan felices? ¿Que sean libres? Fácil de decir, difícil de hacer.

Desde alguien que todavía no sabe cómo sobrevivir siendo queer, solo les puedo decir una cosa,

Memento mori.




𝐻𝑜𝓌 𝓂𝓊𝒸𝒽 𝓈𝑜𝓇𝓇𝑜𝓌 𝒸𝒶𝓃 𝐼 𝓉𝒶𝓀𝑒?

  ¿Cuánta vergüenza puede albergar tu alma? Ah, ¿cuántos nos ha invadido ese sentimiento de miedo cuando esa persona te toma de la mano en ...